jueves, 26 de febrero de 2009

Déjalo allí


Déjalo allí,
en el congelador.
Lo tomaré de nuevo,
Quizás luego,
con una buena galleta sabor a pasado
o con un cafecito
soplado por mis labios,
un beso que se escapa.
Mientras permanece allí,
leeré un libro,
hablaré con lobos,
tendré amores redondos,
bailaré con el tiempo la danza de las trompetas.
Yo sé que tú estarás en primavera,
en flor de loto,
mientras el pájaro da cuerda al mundo.
Déjalo allí,
amor.
deja allí:
nosotros.

2 comentarios:

AdR dijo...

Me gusta eso de "soplado por mis labios". Una frase que aparentemente es tan sencilla y tan cargada de erotismo junto a un café, aunque los dos estén congelados, pero se nota la calidez.

Besos

Vicky dijo...

¿Yo por qué no había leído esto? Pura magia, nena.

Expectativa de eternidad, ¿amor de microondas? ¿A qué sabe después de guardado?

Da igual, sigue ahí. A veces las cosas retienen moho, cuando están mucho tiempo guardadas. Es cuestión de no depender de la nevera, ni del micro.

Besos, miles.